La
palabra española hipocresía procede de una forma latina tardía hypocresía, que el latín había tomado
del griego también tardío hypokrisía
(clásico hypókrisis). No os extrañéis
de cosas como esta: las lenguas son entidades envidiosas, cotillas y cleptómanas:
basta que una disponga de un vocablo del que otra carece, para que la carente,
aunque sea hermana de la poseyente, se la apropie. Eso fue lo que sucedió entre
el griego y el latín. Y casi lo mismo entre el latín y el español, con la única
diferencia de que el español era lengua hija del latín, así que hacia 1438 se
llevó la palabra de la nevera de la madre. Y la madre, claro, ¿qué iba a
decir? Nada; simplemente sonrió. Desde entonces tenemos a la hipocresía asentada
en nuestro país. Lo curioso es que el griego utilizaba el término para
referirse a la representación que el actor hacía de su papel en el escenario (hypo = ‘máscara’ + krisía = ‘respuesta’). Antes de Esquilo, los
papeles de la tragedia eran representados por un solo actor, quien, aparte de
calzarse elevada plantilla llamada coturno
para semejar más alto, cubría su cara con la máscara correspondiente a cada papel.
El actor teatral recibía el nombre de hypokrité,
‘hipócrita’. Por extensión, el que en la vida real fingía y no se
comportaba de modo natural pasó a denominarse también hipócrita. En 1664,
Molière da a conocer su primera versión del Tartufo y desde entonces el término
se especializa para aplicarlo a los que fingen la virtud que no poseen o aparentan
la devoción que no sienten.
martes, 14 de octubre de 2014
Apostillas al refranero. Hipocresía
viernes, 10 de octubre de 2014
Apostillas al refranero. Ocio
Los cambios sociales ya sea en
modas, técnica, usos, costumbres pueden afectar también a la significación de
los vocablos. Ocio, en el refranero
tiene una significación habitualmente peyorativa, como inacción voluntaria y deseada, sinónimo de pereza. Sin embargo,
aunque hoy en día mantiene esa significación, el desarrollo de la sociedad, los
avances técnicos, la disposición de mayor tiempo libre han hecho que pase a un
segundo plano, desplazada por otra significación de connotaciones más
favorables: el tiempo libre de una persona, fuera de sus ocupaciones y
obligaciones habituales. La especialización y la parcelación del trabajo han
provocado en los currantes desmoralización y monotonía, hechos que han creado
la necesidad de evasión. A la vez, la automatización cada vez mayor ha
permitido disponer de más tiempo libre, tiempo de ocio. Así entendido el ocio abarcaría cuanto hacemos para procurar
el descanso, la diversión, el desarrollo de nuestra información y de nuestra
formación, la participación en actos sociales, el desarrollo de actos
culturales, es decir, el conjunto de actividades destinadas a alcanzar
satisfacciones. Claro está, dependerían de cada persona, según la edad, el
contexto social, la situación familiar, la formación, los recursos
económicos...
Libro cerrado no
saca letrado
Quien mucho duerme
poco vive
Quien mucho duerme
lagaña tiene
Quien mucho duerme
poco aprende
El ocio es el padre
de todos los vicios
Quien mucho duerme
lo suyo pierde
Persona ociosa
no puede ser virtuosa
La ociosidad es
la madre de todos los vicios
Apostillas al refranero. Gastronomía
Según la mitología griega, un serial
radiofónico y televisivo inacabable, Tántalo nació de la unión de Zeus con la
ninfa titánide Pluto. Rey de Lidia, casó con Dione, hija de Atlas, que le dio
tres hijos: Pélope, Níobe y Bróteas. Fue muy amigo de los dioses que lo
invitaban incluso a sus ágapes. En uno de ellos, escuchó cierta conversación
por la que llegó a conocer el modo de poder conseguir la inmortalidad. Ni corto
ni perezoso, aprovechó la información en beneficio propio. Debía ser también un
tantico cotilla y, aprovechando que el
Pisuerga pasa por Valladolid, reveló
a los humanos misterios divinos, se apropió de varias bandejas de deleitosa
ambrosía y de alguna crátera de suave néctar que disfrutó con sus eufóricos
amigotes en tumultuosa bacanal. No
satisfecho con todo ello, quiso probar también la clarividencia de los
inmortales y los invitó a un banquete. El muy taimado, mató a su hijo Pélope,
lo cocinó y lo afreció en la mesa como inmejorable manjar. Ninguna de las divinidades
se dejó engañar, salvo Démeter, que turbada por la pérdida de su hija había trasegado
tanto néctar que no se daba cuenta de nada. Ante conducta tan inadecuada, Zeus
se coge un enfado de los tonantes y devuelve la vida a Pélope. Como Démeter
había engullido el hombro del muchacho, los dioses se lo reemplazan por otro de
marfil. Tántalo es condenado a vivir en el Hades, el infierno, acuciado por el
hambre y la sed. Metido en una laguna de aguas cristalinas, cuando ansiosamente
intenta beber, las aguas bajan de nivel. En la orilla, frondosos árboles
ofrecen frutos deliciosos mas, cuando Tántalo quiere tomarlos, las ramas se
elevan y se alejan de su alcance.
¡Pobre! A ver si mitigamos un poco su tortura...
RECUERDA:
Las sardinas frescas, fritas y
frías
El pez fresco, frío y frito, y
tras él vino
Olla sin verdura no tiene
gracia ni hartura
El tocino, el queso, el vino y el amigo, añejos
La perdiz es perdida si
caliente no es comida
Quien tras el caldo no bebe no
sabe lo que se pierde
El pan con ojos, el queso con
cocos y el vino que salte a los ojos
Del conejo, lo que mira al
cielo; de la perdiz, lo que mira al suelo
martes, 7 de octubre de 2014
Apostillas al refranero. Tontilisto
¡Y luego dicen que de tontos no hay nada escrito! Pues
escrito hay sobre Abundio que cuando iba a vendimiar llevaba uvas de
postre, sobre Pichote quien vendió el coche para comprar gasolina,
sobre Pero Grullo, el que a la mano cerrada llamaba puño, y que son más conocidos
que el señor de Alfocea (Zaragoza)
del cual se cuenta que un día, tras haber estado sentado con una visita ante la
chimenea de la sala de su casa, llamó a los albañiles para que derribasen la
chimenea y la construyesen unos metros más lejos de los sillones que habían
estado usando, ya que se recibía allí demasiado calor. Y más que el tonto del bote, quien en el siglo XIX, sentado en una silla a la puerta de
San Antonio del Prado, recogía limosnas en un bote de cuero; cuentan que cierto
día se escapó un toro que puso en fuga a todo hijo de vecino, pero no al
mendigo, que permaneció impávido, haciendo el don Tranquedo, mientras el toro
lo olisqueaba. No es este el único
tonto-listo, porque los hay que, como el
bobo de Perales o el bobo de Coria
se pasan y dan en espabiladillos. El de Coria violó a su madre y a las
hermanas, y tras la fechoría preguntaba si aquello era pecado. Por cierto y
para que nadie se llame a engaño: nada tiene que ver con este individuo, el
bufón de la Corte Juan Calabazas, inmortalizado por Velázquez en su lienzo El bobo de Coria. Para acabar, también Carracuca, capigorrón siempre sin blanca,
se las ingeniaba para colarse de bóbilis bóbilis
en convites ajenos.
RECUERDA:
Es tonto, pero se mete en casa
Como soy paleto, aquí me meto
No hay tontos para su provecho
Hágome el bobo y como de todo
Como no cuesta nada, sartenada
Al hombre obtuso, hácelo agudo el
uso
No hay tonto que tire piedras a
su tejado
Soy bobo y bobeo: escribo lo que
me deben y borro lo que debo
Mal de muchos, consuelo de tontos
sábado, 4 de octubre de 2014
Apostillas al refranero. Trabajo
La palabra española trabajar tiene su origen etimológico en
el término latino vulgar TRIPALIARE
que significaba ‘torturar’, puesto
que derivaba del sustantivo TRIPALIUM,
‘instrumento de tortura’, vocablo a
su vez constituido por el prefijo TRI-,
‘tres’, y PALUS, ‘palos’, porque eran tres los maderos que formaban semejante
instrumento, al cual se sujetaba el reo. El sustantivo trabajo, derivado del verbo trabajar, conserva hoy en día aún el
significado etimológico de ‘sufrimiento’,
‘dolor’. Debe ser por eso por lo que
nos escaqueamos del trabajo cuanto nos permiten y un poco más. Cuando, siendo
muy niño, me mostraron como un acto casi heroico el que los alemanes, acabada
la segunda guerra mundial, para levantar su país, regalaban horas de su trabajo,
me quedé admirado. En épocas muy posteriores, al conocer la laboriosidad y el
amor al trabajo de los nipones, capaces de llegar al extremo de hacer ‘huelgas
a la japonesa’, trabajando a destajo, me sobrecogió de nuevo la sorpresa y el
asombro. Y ya en la edad provecta la lectura y meditación de pensamientos de
Confucio como ’encuentra un trabajo que
te agrade y no volverás a trabajar ni un
solo día en tu vida’, hace pensar a uno en eso que nosotros denominamos ‘vocación’, y entonces se entiende el amor
al trabajo. Cuando uno trabaja por vocación, el trabajo lo deleita, disfruta de
él de modo que hasta se olvida incluso de satisfacer necesidades materiales. Tal
es el grado de abstracción complacida a que llega. Quien lo probó lo sabe.
RECUERDA:
A quien se ayuda, Dios lo ayuda
Lo que poco cuesta poco se aprecia
Quien quiere peces que se moje el
culo
De tejas para abajo cada uno vive
de su trabajo
Lo que más trabajo cuesta más dulce
se muestra
En esta vida caduca, el que no trabaja
no manduca
Ama y serás amado, teme a Dios y
serás honrado, trabaja y no pedirás necesitado
jueves, 2 de octubre de 2014
Apostillas al refranero. Estío
La
tigre de Bengala Por el ramaje oscuro
con su lustrosa piel manchada a trechos, salta huyendo el canguro.
está alegre y gentil, está de gala. El boa se infla, duerme, se calienta
Salta de los repechos
a la tórrida lumbre;
de un ribazo al tupido
el pájaro se sienta
carrizal de un bambú; luego, a la roca a reposar sobre la verde cumbre.
que se yergue a la entrada de su gruta.
Siéntense vahos de horno:
Allí lanza un rugido,
y la selva indïana,
se agita como loca
en alas del bochorno,
y eriza de placer su piel hirsuta. lanza, bajo el sereno
La
fiera virgen ama. cielo, un soplo de sí. La tigre ufana
Es el mes del ardor. Parece el suelo respira a pulmón lleno,
rescoldo; y en el cielo
y al verse hermosa, altiva, soberana,
el sol, inmensa llama.
le late el corazón, se le hincha el seno...
Rubén Darío. Azul
En agosto trilla el perezoso
Agua de agosto azafrán, miel y
mosto
Junio, julio y agosto, ni dama ni
mosto
Agosto tiene la culpa y septiembre
la pulpa
El agua por san Juan quita vino
y no da pan
La primera lluvia de agosto apresura
el mosto
Si no lloviese en agosto, echa tu
caudal en mosto
Cuando
el sol entra en Leo, buen pollo con pichón y buen vino con melón
Agosto,
frío en rostro
lunes, 29 de septiembre de 2014
Apostillas al refranero. Primavera
Mes de rosas. Van mis rimas Mira:
en tus ojos, los míos;
en ronda, a la vasta selva, da al viento la cabellera,
a recoger miel y aromas y que bañe el sol ese oro
en las flores entreabiertas. de luz salvaje y espléndida.
Amada, ven. El gran bosque Dame
que aprieten mis manos
es nuestro templo; allí ondea las
tuyas de rosa y de seda,
y flota un santo perfume y ríe, y muestren tus labios
de amor. El pájaro vuela su púrpura húmeda y fresca.
de un árbol a otro y saluda Yo
voy a decirte rimas,
tu frente rosada y bella tú vas a escuchar risueña;
como a un alba; y las encinas si
acaso algún ruiseñor
robustas, altas, soberbias, viniese a posarse cerca
cuando tú pasas agitan y a contar alguna historia
sus hojas verdes y trémulas, de
ninfas, rosas o estrellas,
y enarcan sus ramas como tú no oirás notas ni trinos,
para que pase una reina. sino, enamorada y regia,
¡Oh amada mía! Es el dulce escucharás
mis canciones
tiempo de la primavera. fija en mis labios que tiemblan.
¡Oh
amada mía! es el dulce
tiempo
de la primavera...
Rubén Darío: Azul
RECUERDA:
Mes de flores, mes de amores
Abriles y condes, los más
traidores
Abril y mayo, la llave de todo
el año
Mayo festero deja la rueca tras
el humero
Marzo ventoso y abril lluvioso
sacan a mayo florido y hermoso
Marzo pardo, abril lluvioso y
mayo ventoso hacen el año hermoso
Las mañanicas de abril son muy
dulces de dormir y en las de mayo, de sueño me caigo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)