domingo, 1 de octubre de 2017

Apostillas al refranero. Tierra Adentro


         Según refiere Borja Cardelús en La huella de España en EE. UU., cada tres años, el virreinato de Nueva España organizaba una caravana, denominada Conducta, a fin de abastecer las misiones y los ranchos españoles de la Tierra Adentro (Nuevo México, Arizona, Texas), y poblarla de nuevos asentamientos españoles. La caravana era enorme, formada por carretas entoldadas tiradas por bueyes, ocupadas por familias enteras, aventureros, frailes, soldados, y seguida por rebaños de ovejas, vacas, caballos, lazados en las marismas del Guadalquivir, en donde se llevaba todo lo necesario para trabajar la tierra, construir y dignificar la existencia de los habitantes de las misiones y guarniciones, al lado de las que surgían pueblos. Se transportaba semillas, plantones, aperos, herramientas, armas, libros y cualquier tipo de enseres que pudieran ayudar a hacer la vida un poco más amena y menos complicada. El viaje constituía una aventura épica. El Camino Real de Tierra Adentro era un trayecto de casi tres  mil kilómetros con tramos sin ruta fija, cuya culminación podía durar más de seis meses, pues las crecidas de los ríos que había que vadear podían retrasar durante semanas la marcha, hasta que descendiera el nivel de las avenidas; las dunas atascaban las ruedas de los carromatos. Bandas de ladrones esperaban los momentos propicios para asaltar viajeros y rebaños; tribus de indios no sometidos buscaban el botín entre los animales, sobre todo caballos, aunque no desdeñaban el rapto de personas. Animales salvajes, hienas y lobos seguían en acecho a viajeros y rebaños. Llegados a El Paso, cruzaban el Río Grande, y al poco, se iniciaba la Jornada del Muerto, cien kilómetros de secarral sin una sola fuente, que sometía a duras pruebas a personas y animales. Al llegar a Santa Fe, la caravana se dividía y tomaba por diversos caminos, como el de Los Adaes o el de Tejas. La Corona promocionaba el viaje a fin de no desamparar a los indios ya evangelizados, y los viajantes recibían un lote de tierra, el acceso a la hidalguía y el poder usar el don ante el nombre propio.

RECUERDA:

Por bien estar, mucho se ha de andar
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste
El cebo es el que engaña, no el pescador y la caña
A quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta
Aunque el bien se retrase, si me alcanza, nunca es tarde
Más quiero libertad con pobreza que prisión con riqueza
No hay camino tan llano que no tenga algún tropezón o barranco

 La oveja oro mea: por el lomo echa hilo, por las tetas leche, y por el culo trigo

sábado, 23 de septiembre de 2017

Apostillas al refranero. Caminos y siestas


         ¡Qué perezosos hemos sido los españoles! Tan vagos que hasta –dicen—inventamos la siesta de pijama y orinal…; y sin embargo, una de nuestras preocupaciones primeras en el Nuevo Mundo fue dotar de vías de comunicación estables a las ciudades, para que su vida pudiera desarrollarse en plenitud, de modo que los caminos reales constituyeron una de las prioridades de la política de la Corona en aquellas tierras. Los caminos reales tenían una anchura media de entre ocho y diez varas, de modo que eran transitables para cuadrúpedos y carruajes. El Camino Real México-Veracruz, que unía la capital virreinal con el puerto veracruzano, ya en 1540 era recorrido por unos cien tiros de mulas en las dos direcciones. En su construcción y mejora intervinieron técnicos tan famosos como el ingeniero militar Juan Bautista Antonelli. En el mismo virreinato, arteria fundamental fue el Camino Real México-Acapulco. El Camino Real de Chiapas conducía de México a Guatemala, y más al sur, nacía el Camino Real de Lima-Venezuela, en el virreinato de Nueva Granada atravesaba los Andes ecuatorianos. El Camino Real del Alto Perú sirvió para unir Lima, la capital peruana primeramente con la ciudad de Córdoba, en Argentina, si bien más tarde se prolongaría hasta la Avenida Rivadavia, en la propia Buenos Aires, con lo que alcanzaría una longitud de casi tres mil kilómetros. Mención aparte merece el Camino Real de Tierra Adentro, ruta de más de 2500 km., que se mantuvo abierta entre 1598 y 1882. Pasaba por regiones muy poco integradas en el imperio español, y zonas de escasa población y a veces poco conocidas, al que dedicaremos otra apostilla. Fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad el 1 de agosto de 2010.

RECUERDA:

Del buen trato nace el ingrato
Quien miel se hace, moscas lo comen
Quien mucho se abaja el culo enseña
Quien se deja cinchar se deja montar
Quien todo es miel cómenlo las abejas
En casa del bueno, el ruin junto al fuego

Viva la gallina aunque sea con su pepita

domingo, 17 de septiembre de 2017

Apostillas al refranero. Bárbaros españoles


         Según la propaganda de los enemigos de España, sobre todo la desarrollada en el mundo entero desde el Siglo de las Luces hasta el pasado siglo de siglas, especialmente por Francia y Gran Bretaña, qué intolerantes, qué inicuos, qué depravados, qué explotadores, qué nefastos y qué nefandos debimos ser los españoles en nuestros comportamientos habidos en todo el Imperio Español, desde su inicio allá por el 1500 hasta su acabamiento allá por los últimos años del siglo XIX. Sí, muy malos…; y, sin embargo, fuimos los primeros en preocuparnos del poblamiento y urbanización de las ciudades: En 1502, el gobernador de La Española, fray Nicolás de Ovando, estimula el desarrollo urbano de Santo Domingo impulsando el mestizaje, legislando la elección de alcaldes y corregidores, organizando el reparto de tierras entre españoles e indígenas. Alonso de Ojeda trazó el plano de la ciudad según la cuadrícula romana: calles en línea recta, manzanas cuadradas o rectangulares, una plaza mayor, centro de la vida urbana, a uno de cuyos lados debía construirse la iglesia mayor y enfrente, el edificio del cabildo. De acuerdo con este esquema se construirían otras ciudades: Veracruz, La Habana, Campeche… En 1535, don Antonio de Mendoza, nieto del Marqués de Santillana, renovó el plan, trazando calles más anchas, que permitieran el paso de carruajes, casas con edificios de poca altura, de modo que recibieran sol abundante y estuvieran bien ventiladas e iluminadas: Puebla de los Ángeles, Oaxaca, Valladolid fueron levantadas o mejoradas en México según el nuevo plan. En 1573, se decretó el Plan de Ordenamiento Urbano de las Indias en que se prohíbe ocupar asentamientos de indios, se insiste en seleccionar lugares adecuados, tener en cuenta las temperaturas y los vientos dominantes para determinar la orientación y la anchura de las calles. En 1590, Bautista Antonelli creó un plan de urbanismo mucho más completo por orden de Felipe II. Esto solo en el siglo XVI.

RECUERDA:
No hay miel sin hiel
Buscar tres pies al gato
Donde las dan, las toman
Habló el buey y dijo: “¡Mu!”
A palabras torcidas, respuesta derecha
El que dice lo que no debe oye lo que no quiere
La ley del embudo: para mí lo ancho, para ti lo agudo

 Sabiduría probada es tener la lengua refrenada

domingo, 10 de septiembre de 2017

Apostillas al refranero. Nación plurinacional


         El estatuto jurídico que España confirió a los territorios del Nuevo Mundo fue muy diferente al que el resto de los países europeos concederían a los territorios por ellos conquistados. Los territorios españoles no pertenecían a ninguno de los antiguos reinos históricos, sino que estaban unidos a ellos en la persona del rey y de los órganos gubernamentales que compartían. Es decir, tenían los mismos derechos que los territorios peninsulares. Dicho de otro modo: el Nuevo Mundo nunca fue una colonia española: sus habitantes, tanto los peninsulares que allí emigraron desde algún otro reino o territorio español, como los indígenas, fueron siempre tan súbditos de la Corona como lo eran los de cualquier otro territorio español peninsular, insular o europeo. Tan es así, que los reyes crearon un órgano de la misma importancia que el Gran Consejo de Castilla o de otros reinos y regiones, para América: el Real y Supremo Consejo de Indias. Esta amplia concepción y sentimiento de la españolidad se encuentra curiosamente plasmado ya en la Carta de Organización de la Cofradía de la Santísima Resurrección, redactado en la ciudad de Roma en 1580 y que reza así: Siendo esta cofradía propria de la Nación española es necesario que el que huviere de ser admitido a ella sea español y no de otra nación; la qual cualidad de ser español se entienda para el dicho effetto tanto el que fuere de la Corona de Castilla [Galicia, Asturias, León, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Vascongadas, Extremadura, Andalucía y Murcia] como de la de Aragón [Aragón, Cataluña, Valencia] y del Reyno de Portugal y de las Islas de Mallorca, Menorca, Cerdeña e islas y tierra firme de entrambas indias sin ninguna distinción de edad ni de sexo ni de estado. ¡Toma nación de naciones! ¡Toma nación plurinacional!

RECUERDA:
En cada tiempo, su tiento
Aún está el sol en las bardas
Aún está la pelota en el tejado
Nunca dejes el camino por el atajo
Entre todos la mataron y ella sola se murió
En cada legua hay un pedazo de mal camino
Lo que no acontece en un año acontece en un rato
Júntanse los hombres, mas no se juntan los montes

Niña, viña, peral y habar malos son de guardar

domingo, 3 de septiembre de 2017

Apostillas al refranero. Propaganda y éxito


         Mª Elvira Roca Barea sostiene que el conocimiento universal de la derrota de la Invencible, frente al casi total desconocimiento de la derrota de la armada de Isabel I, comandada por Drake, es causa de la eficacia de la propaganda inglesa frente a la ineficacia de la española, hecho que condujo a la aceptación general de las tesis isabelinas. ¿Cuántos saben que la Invencible no fue enviada para anexionar las islas al imperio español, sino para apoyar a una parte notable de población británica cuyos bienes y cuyas vidas peligraban, por ser católicos, a causa de la intransigencia y la persecución desatada contra ellos por los anglicanos, tras la muerte de María Tudor? ¿Cuántos conocen la diferente actitud de Felipe e Isabel tras las derrotas de sus armadas? J. F. C. Fuller pone de manifiesto cómo Felipe II atiende a sus soldados y marinos derrotados, en sus calamidades, procurando aliviar los sufrimientos provocados por la desastrosa expedición, mientras Isabel I, preocupada por reducir gastos, hizo pasar a los derrotados por tan graves penalidades que algunos murieron en situación de total abandono. Lord Burglhey escribe a la reina tres días después de haber regresado de la persecución: Las enfermedades y la muerte están causando estragos entre nosotros; resulta doloroso ver cómo aquí en Margate no hay lugar para estos hombres y muchos de ellos fallecen en las calles. Pocos días después insiste: Es lastimoso presenciar cómo los hombres padecen después de haber prestado tal servicio Valdría más que la reina hiciera algo en su favor, aun a riesgo de gastar unas monedas, y no los dejara llegar a semejante extremo, porque en adelante quizá tengamos que volver a necesitar sus servicios. La hábil propaganda de Isabel I conseguiría convencer a propios y extraños y la ayudó incluso a resolver problemas internos.

RECUERDA:

Afición ciega razón
No hay miel sin hiel
Hecha la ley, hecha la trampa
Por ser rey se quiebra toda ley
Más come la usura que la oruga
Hui de la ceniza y caí en las brasas
No es el bien conocido hasta que es perdido

Quien no es dueño de sí no es dueño de nada

domingo, 27 de agosto de 2017

Apostillas al refranero. Narcotraficantes


         Por fas o por nefas casi todo lo que surge alrededor de Gibraltar es de vergüenza. A ver si con el brexit se acaba la situación y dejamos de echar la culpa a los británicos y a los llanitos: Han surgido mafias de narcotraficantes cada vez más crecidas que han obligado a levantar barreras en la desembocadura del Guadarranque a fin de evitar el cobijo de lanchas zodiac dotadas de motores de novecientos caballos que trasladan droga desde Marruecos a España. Dicen alcaldes de la zona que el problema radica por una parte en la cercanía de Marruecos y por otra en las enormes bolsas de pobreza existentes en los pueblos, que empujan a la población a participar en el acarreo y ocultación de la mercancía, ya que las cantidades que cobran por una colaboración superan a las que pueden conseguir trabajando durante todo un mes en cualquier oficio de los que se ofrecen en la comarca. Un piloto con caché en el mundillo narco, experimentado en el manejo de una zodiac, puede ganar treinta mil euros por bulto de hachís desembarcado. Para saber si la zona de desembarco está libre de vigilancia o limpia de presencia policial, utilizan a los puntos, individuos normales que desde una esquina o una terraza e incluso un automóvil vigilan los movimientos de la Guardia Civil y advierten de su cercanía por medio de móviles de usar y tirar o de walkie-talkies, para no dejar rastro de las llamadas. Cuando consideran óptimas las condiciones, acercan, incluso a pleno día, la droga al lugar convenido, adonde llega un todoterreno de última gama, y una docena de hombres con trajes de neopreno descienden rápidamente hasta la lancha y en menos de diez minutos la vacían, llenan el automóvil y desaparecen como por ensalmo. La impunidad con que actúan crece y ha habido ataques a la Guardia Civil: en el mes de marzo, uno de sus coches fue apedreado por cerca de cien personas, cuando intentaban evitar el desembarco de un alijo, y los guardias hubieron de pedir ayuda a la Policía Nacional. Un mes después, un guardia que iba a su trabajo a las seis de la mañana recibió una soberana paliza de un grupo de conductores que hacían maniobras sospechosas.

RECUERDA:

Quien mal anda, mal acaba
Un ojo al plato y otro al gato
Tópanse los hombres y no los montes
El que quita la ocasión quita el peligro
Del bien al mal no hay el canto de un real
Las tripas llenas, que ellas llevan las piernas
Más quiero poco en seguro que mucho en peligro

 No hay ladrón sin encubridor

domingo, 20 de agosto de 2017

Apostillas al refranero. Donde las dan...


         Que una nutrida mayoría de españoles ignore que un año después de la Invencible la reina Isabel I de Inglaterra decidió atacar a Felipe II en la Península dice muy poco a favor del amor que tenemos a nuestra historia. El proyecto de Isabel fue enviar una flota que acabara con los barcos españoles de la Invencible que se reparaban en los astilleros del Cantábrico, sublevar Lisboa contra España, llegar a Sevilla si todo salía bien y, ya de retirada, apoderarse de una de las islas Azores. Se suponía que las tropas españolas estarían bajas de moral, que los portugueses, recién incorporados al Imperio español, se levantarían contra Felipe II, para lo que contaban con la complicidad del prior de Crato, aspirante al trono portugués. Se aprestó una flota de alrededor de 180 barcos que Isabel puso al mando de Francis Drake. Drake era un pirata, no un militar. Un almirante nunca se hubiera dejado sorprender por la falta de avituallamiento en sus barcos. Para acelerar todo lo posible la partida y explotar el factor sorpresa, Drake pensó avituallarse en alguna de los puertos españoles, donde no esperaba oposición para desembarcar, pero la tuvo, de modo que cuando marinos e infantería llegaron a Lisboa estaban hambrientos, sedientos, y tenían un gran número de enfermos. En Lisboa había tropas portuguesas y españolas. La verdad es que no se fiaban los unos de los otros, pero los portugueses debieron pensar que puestos a soportar tropas extranjeras, más valía lo malo conocido que lo bueno por conocer, así que ni los soldados se sublevaron ni la población se amotinó, sino que trabajaron en los preparativos de defensa con ahínco. La zurra que recibieron los ingleses fue de órdago, cosa de la que callaron, como suele ser habitual. La flota española de socorro estaba al mando de Alonso de Bazán. Cuando los ingleses huyeron de Lisboa, Martín de Padilla salió tras ellos con naves bien artilladas. Drake creyó que en mar abierto sus tácticas de pirata confundirían a Padilla, pero este anduvo listo e impidió el desembarco, con lo que el hambre aumentó. Se produjo desbandada general, motines incluidos, y fueron capturados cerca de cuarenta barcos. Los muertos se calculan en quince mil y las deserciones se cuentan por millares. El comportamiento de la reina para con los derrotados, según J. F. C. Fuller, fue infame.

RECUERDA:

La caca, callarla
La ropa sucia en casa se lava
Aún está el rabo por desollar
Hombre prevenido vale por dos
Ejército prevenido, medio combatido
Si el principio se yerra no se puede seguir fin buena

 La pintura y la pelea, desde fuera